2.6. Inclusión de los adultos con dificultades de aprendizaje en la sociedad
Hacer que la inclusión social funcione hoy en día significa que todos debemos trabajar juntos dentro de una comunidad, para abordar y evitar las circunstancias o problemas que conducen a la exclusión social, como la pobreza, el desempleo o el aislamiento por enfermedad.
Las personas con dificultades de aprendizaje pueden tener a veces cierta dificultad para comunicarse con coherencia y estructura. Por ello, a menudo corren el riesgo de aislamiento social, aumento de la ansiedad y problemas de salud mental. A menudo, el concepto de inclusión social se autoperpetúa y se hace duradero, lo que conduce a factores agravantes como la enfermedad mental. Esto puede deberse al escaso apoyo o cooperación de la comunidad.
Su autoestima se verá reforzada gracias a la inclusión social, que será muy positiva y se reflejará en sus relaciones con la familia, los amigos, la profesión y los educadores, que intervendrán y colaborarán para que su vida sea lo más positiva e independiente posible.
Desgraciadamente, sigue habiendo un estigma asociado a las personas vulnerables de este grupo, por lo que los gobiernos están poniendo el foco en la inclusión de estas personas. Sin embargo, debido a los recortes en la atención sanitaria, se ha reducido el número de trabajadores sociales, lo que ha llevado a la necesidad de un enfoque holístico y comunitario para apoyar a los adultos con dificultades de aprendizaje.
He aquí algunos ejemplos de cómo mejorar la inclusión social:
- Introducir una rutina diaria
Las personas con dificultades de aprendizaje pueden acudir a centros ocupacionales donde los cuidadores están altamente cualificados y tienen experiencia. Allí pueden acceder a cursos que son a la vez educativos y socialmente divertidos. Desarrollarán habilidades de comunicación social y se divertirán a través del ocio, realizando talleres de cocina, expresión creativa o movimiento.
- Promover el espíritu de trabajo
El trabajo puede mejorar la autoestima y dar a la persona una mayor independencia. Fomentar la búsqueda de empleo, por un lado, aumenta la sensación de independencia y, por otro, ayuda a ganarse la vida. Las personas con dificultades de aprendizaje sólo necesitan tener un trabajo adecuado a su condición que les haga crecer en un sentido de utilidad y pertenencia.
- Enseñar la independencia
El aprendizaje a menudo no es igual, ya que no todo el mundo tiene la oportunidad de aprender algunas habilidades que la mayoría de nosotros damos por sentadas. Cada persona tiene necesidades diferentes y no todas las personas con dificultades de aprendizaje son tan independientes como nos gustaría. Por ejemplo, ir de compras o coger el autobús son actividades que algunas personas no pueden hacer porque no se les ha enseñado o porque no tienen la confianza necesaria para conseguir estos objetivos. Enseñarles esta independencia, como ya se ha dicho, aumentará su autoestima y hará que las relaciones sociales sean más eficaces.
- Apoyo más intenso
El apoyo a cada persona es vital para la prosperidad de cualquier adulto vulnerable. La familia, junto con el educador, son responsables de ello. Un alumno con dificultades de aprendizaje necesitará el apoyo de un adulto para aprender nuevas habilidades o experiencias relacionadas con la vida cotidiana.
Comprender la vida de otras personas con dificultades nos hace implicarnos como comunidad. La empatía es un sentimiento que ayuda a eliminar el estigma que tan inapropiadamente se asocia a los adultos vulnerables.
En el pasado, las personas con dificultades de aprendizaje eran separadas de sus comunidades e institucionalizadas. La exclusión social no ofrecía muchas oportunidades. En los últimos años, ha habido un movimiento para tomar medidas positivas para cambiar el rumbo de la inclusión social de las personas con dificultades de aprendizaje. Las principales medidas que se han tomado son la atención en la comunidad y la acción hacia una mayor integración en la sociedad general.
Aunque los centros de día son muy buenos, esto agrava el problema de la exclusión social, ya que sólo acuden a ellos personas con dificultades de aprendizaje. Sin embargo, los gobiernos han tomado la iniciativa de modernizar los centros de día para fomentar la vida independiente y las habilidades sociales para formar relaciones significativas entre diferentes grupos de personas.
En el caso de las personas con dificultades de aprendizaje, el sistema educativo ha cambiado, ya que hoy en día, si un padre desea llevar a su hijo a una escuela ordinaria, puede hacerlo, y son la autoridad local y la escuela las que evalúan al niño y toman las medidas necesarias para su inclusión. A pesar de estas nuevas medidas, todavía hay personas que no creen en los planes de los gobiernos para actuar contra la exclusión social. Uno de los principales problemas surge de la lentitud o falta de cambio en la actitud de la sociedad hacia las personas con dificultades de aprendizaje.
En definitiva, se cree que se puede hacer más para reforzar el apoyo que permita a las personas con dificultades de aprendizaje lograr la inclusión social.